El trabajo de la Fundación Solar -que se inició hace 14 años instalando energía solar fotovoltaica en las áreas rurales de Guatemala, para facilitar la educación a distancia y los servicios básicos de salud- ha evolucionado. Incluye iniciativas de mayor alcance y diversas opciones tecnológicas: energía eólica, secado solar térmico, energía fotovoltaica, geotérmica, hidroeléctrica, bioenergética, entre otras. Intenta armonizar dos dimensiones relacionadas entre sí: el cambio climático y la incidencia en políticas energéticas.
La Fundación Solar enfoca la energía de una manera integral y la considera un motor para el desarrollo en el área rural. Más que generar electricidad con combustibles fósiles, la energía es el uso adecuado de los recursos renovables incluida la biomasa: leña, provisión de calor y potencia. Es por ello que proveer energía significa fomentar la eficiencia (mantener y expandir la competitividad) y eliminar la pobreza (equidad). Lograrlo supone poner en marcha procesos de transferencia de tecnología basados en el respeto a los valores locales y en la cosmovisión, de tal forma que entre cada integrante de la comunidad y la energía exista una interacción sensible al género y la interculturalidad. La labor incluye proponer el uso productivo de la energía renovable y la eficiencia energética, de tal forma que sean un compromiso de estado, que garantice la seguridad nacional, la competitividad empresarial y el combate frontal de la pobreza.