La Fundación Solar inició en el año 1998 el proceso de incorporar, de manera transversal, la perspectiva de la equidad de género, dentro del programa de energía. En aquella época, era el programa que más contacto tenía con la población rural, razón por la que se inició un proceso de sensibilización de la perspectiva de género en los proyectos
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Teniendo en cuenta que el programa de energía busca contribuir al desarrollo rural por medio del acceso a servicios de electricidad, ha sido posible observar cambios en la vida cotidiana de la población, especialmente en áreas, en las que los servicios energéticos convencionales no están disponibles o no lo estarán, en un futuro cercano. Entre esos cambios se ha visto como, algunas familias tienen la posibilidad de participar en procesos de lecto-escritura en las horas de la tarde y de la noche, cuando ya no hay luz natural. En algunos casos, la producción de artesanías y otras fuentes de ingreso, han sido posible gracias a que las comunidades cuentan con electricidad, además de que la luz eléctrica representa un medio más seguro y más saludable de inluminación, que las candelas o los candiles. La energía renovable en algunos casos contribuye al mejor funcionamiento de centros de salud, orincipalmente para la refrigeración de medicamentos.
Con el fin de contribuir en el proceso, se inició el desarrollo de una política organizacional de género y diversidad, que estimula la incorporación de la perspectiva de la equidad de género en todos los niveles de la Fundación Solar. Esta política permitió también el desarrollo de procesos similares en los programas de agua y servicios ambientales.